Manifestaciones del delirio de referencia
El delirio de referencia comparte con el resto de delirios las siguientes manifestaciones:
Alucinaciones de contenido delirante
Estado afectivo en consonancia con la temática delirante
Ausencia de juicio de problema psicológico
Varias áreas vitales afectadas en función del contenido del delirio
Si bien los delirios se consideran patológicos, pueden darse como un síntoma aislado. Es decir, que no necesariamente tienen que venir acompañados de un trastorno mental en su extensión, con lo cual puede haber ausencia de otros síntomas psicóticos ni deterioro en la actividad psicosocial del individuo. No obstante, de agravarse sí que se podría acabar presentando un trastorno grave como la esquizofrenia u otros psicóticos.
En el caso concreto del delirio de referencia, la manifestación que lo diferenciaría del resto es, como hemos comentado, la idea delirante de que todo lo que sucede en la vida del sujeto tiene que ver con él. Es decir, la temática delirante de este problema es la atribución personal errónea a la propia persona, que todo lo que ocurre va con él o ella.
Como otros tipos de delirios, en caso de no detectarse pronto y tratarse tempranamente, su curso es crónico. Se empieza con la sospecha de que todo lo que pasa a su alrededor tiene que ver con él o ella y, con el paso del tiempo, se constituye un delirio con ideas tales como que están tratando de comunicarse con el paciente a través de la televisión, la radio o, incluso, productos del supermercado.
El delirio de referencia tiene poca prevalencia. Los datos apuntan a que se encontraría entre el 0,03 y el 1% de la población, siendo más común en mujeres que en hombres. Como sucede con los demás delirios, y siendo este un rasgo útil en el diagnóstico diferencial con otros trastornos del espectro psicótico, su aparición es tardía Suele aparecer a partir de los 40 años.