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Diario de San Romero 2 de diciembre de 1979

Publicado por 💕 Inocencia 💕, 17 de Noviembre de 2024, 09:53:34 AM

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💕 Inocencia 💕

Diario de San Romero 2 de diciembre de 1979


Después de una noche muy fresca, en Santiago de María, aunque interrumpido su silencio por el Bloque Popular Revolucionario que se pasó toda la noche cantando y arengando en el Parque Central, amanecimos para celebrar el veinticinco aniversario de esta Diócesis. Una alegre alborada recorrió las calles y después de compartir la intimidad de la oración y del desayuno con Monseñor Rivera, nos fuimos a la Catedral donde nos reunimos con los otros señores obispos y todo el Clero de la Diócesis y numerosas peregrinaciones que habían venido de diversas parroquias. Se
celebró solemnemente la Santa Misa; el Padre Majano tuvo una homilía muy apropiada, muy elocuente, en que desfilamos los obispos que hemos tenido el honor y la dicha de estar rigiendo aquella Diócesis. Después de la Misa se entregaron y diplomas de parte de la Municipalidad y de parte de la Diócesis a Monseñor Machado, que fue el Obispo de San Miguel, cuando se regresó esta parte de la Diócesis de San Miguel para formar la nueva Diócesis de Santiago de María. Monseñor Machado había sido traído expresamente de su retiro de Santiago Nonualco. También asistió Monseñor Chávez y González, que era el metropolitano cuando se hizo esta división de la Diócesis y los demás Obispos en funciones. Se entregó una bandeja de plata a Monseñor Rivera, ya que es el Obispo a quien le tocó las Bodas de Plata de la Diócesis.
Después de la Misa, el presidente de la Conferencia Episcopal, Monse ñor Alvarez, convocó a una reunión de emergencia, en la cual se esclarecieron algunas dudas sobre la selección precisamente del presidente y de los nuevos cargos. Yo manifesté mi denuncia mandada al señor Nuncio, el cual había convocado para esta reunión por medio del Presidente de la CEDES. Monseñor Aparicio también invocó una anormalidad en su favor.
Mi reclamo era en favor de Monseñor Rivera, a quien le competía una mayoría relativa que no se tuvo en cuenta y que, por tanto, la Presidencia de Monseñor Alvarez era ilegítima. Sin embargo, yo mismo propuse que, pro bono pacis, se dejaran las cosas como están, pero que constara de nuestra protesta. Después de una discusión que me dejó, como siempre, amargado en mis relacione con la Conferencia Episcopal, ya que se nota una inquina personal hacia mí, sin embargo, ofreciéndole todo al Señor, fui a la la celebración de una reunión en el Colegio de Santa Gema de Aludani, donde se nos dió también, un simpático almuerzo.

Al regresar a San Salvador, me encontré varios problemas. Una intervención que se pide al Arzobispo de parte de la Embajada de Africa del Sur para ver si se libera del secuestro a su Embajador que ha sido capturado hace algunos días. Se me agradeció la intervención que hice por escrito y por radio en favor del señor Embajador y contra todas las violencias que están asolando al país. El señor Nuncio en Santiago de María también me felicitó y dijo, "no podía estar mejor". También otro problema. Una entrevista con el padre Provincial de los Jesuitas y el Padre Moreno, para tratar precisamente de las ideologías dentro de nuestra Iglesia. Fueron muy comprensivos y el diálogo se desarrolló en amplitud de criterios y en búsqueda de una verdadera patronal de este momento tan difícil del país. El Padre Moreno, a pesar de tener muchos prejuicios contra él, es un hombre de Iglesia y conviene al asesoramiento del Arzobispado porque, precisamente, necesitamos comprender la ideología y la mente y la estrategia de las organizaciones políticas populares que él comprende y, creo yo, con verdadero criterio de Iglesia. Seguirá siendo, pues, asesor, pero al mismo tiempo complementando con otros criterios para tener un juicio completo sobre la realidad. Propuse llamar a esta reunión de criterios, junto con el Padre Moreno, a Monseñor Urioste, al Padre Fabián, al Padre Octavio Ortiz o Walter Guerra.
Otro problema es la ocupación de parte de organizaciones populares beneficio de la Cooperativa Algodonera de Zacatecoluca. Me habló el señor Gobernador pidiendo el apoyo del Arzobispado para ir mañana temprano a negociar con los ocupantes y evitar posibles violencias que se preveen venir.
Pedí al Padre Cortés que fuera él, junto con el Socorro Jurídico, representado por Beto Cuéllar, y con mucho gusto han ofrecido esta colaboración. Por último, me esreraban, ya casi eran las once de la noche, un sacerdote, el Secretariado Episcopal de lo Teque, de Venezuela, donde se encuentra el Padre Roberto Trejos, salvadoreño. Viene el padre a pedirme, en nombre del señor Obispo de aquella Diócesis, que se le permita al Padre Trejos continuar ya que allá está haciendo una gran labor pastoral. Le dije que de mi parte tenía mucha necesidad de sacerdotes y que ahora podían entrar, que se había hecho un llamamiento a todos, pero que dejaba al criterio del padre y del señor Obispo la utilidad de prolongar su estadía
por un tiempo prudencial y que consideraba un honor el carácter misionero, o el simple hecho de comunión de nuestra Iglesia con la Diócesis de los Teques. El sacerdote se fue muy complacido y después de algunas pláticas de carácter general, con Obispos y compañeros antiguos de Venezuela, se despidió; iba con el Padre Gregorio Rosa, Rector del Seminario San José de la Montaña.

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