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La ansiedad está detrás de muchas de las experiencias desagradables que vivimos en el día a día. Miedo a hablar en público, temor a fallar en un examen, ganas de volver a casa tras pasar mucho tiempo en un lugar que no conocemos La cantidad de contextos en los que este fenómeno psicológico nos acecha es muy grande.
Así pues, saber cómo controlar la ansiedad es algo que puede resultar muy útil, ya que hay algunas estrategias para conseguirlo que pueden ser aplicadas prácticamente en cualquier situación, y de una manera relativamente sencilla.
¿Cómo controlar la ansiedad?
La ansiedad es un estado de activación del sistema nervioso que se orienta hacia la anticipación de un peligro, ya sea real o imaginario. Al ser algo tan general, tiene una vertiente fisiológica y una vertiente psicológica: en la primera aparecen fenómenos como los temblores, la sudoración y la aceleración del pulso, y en la segunda hay fenómenos como la emoción del miedo, las ganas de evitar un estímulo aversivo, y las dificultades para controlar las respuestas emocionales ante una situación.
Ahora bien ¿cómo podemos controlar la ansiedad y hacer que sus efectos queden amortiguados o incluso que desaparezcan? Veámoslo.
1. Elimina los atracones por ansiedad
Mucha gente cae en la trampa de acudir a la nevera para atiborrarse de comida cada vez que nota que la ansiedad está llegando a ser excesiva.
Esto puede ser una solución a muy corto plazo, pero tiene un efecto muy dañino a medio y largo plazo. ¿Por qué? Porque se entra en una dinámica de recompensar la aparición de episodios de ansiedad. El cuerpo se acostumbra a esta vida emocional ajetreada y que, por supuesto, resulta de todo menos sana.
Así pues, algo tan simple como ponerse límites claros con los horarios de la comida puede ayudar mucho a no seguir propiciando la aparición de la ansiedad.
2. Cuídate y haz deporte moderado
Muchas veces se nos olvida que la ansiedad también está conectada con nuestraautoestima y autoconcepto. Si creemos que somos seres insignificantes y siempre que pensamos en nosotros nos concentramos solo en nuestras imperfecciones, obviamente llegaremos a la conclusión de que el día a día está lleno de peligros para nosotros, y que por consiguiente debemos estar siempre alerta.
Algo tan sencillo como practicar deporte con regularidad, procurar comer sano y mantener una buena higiene personal hará que nos sintamos mejor con nosotros mismos. Los resultados de esto son sorprendentes, y acostumbran a hacerse notar en cuestión de pocos días. Si cambia el modo en el que pensamos acerca de nosotros mismos, también se transforma nuestra manera de ver el mundo.
3. Practica técnicas de respiración
En muchos sentidos, nuestro estado de ánimo y nuestras emociones dependen en gran parte del grado de activación del sistema nervioso. Si falta oxígeno, experimentaremos más estrés, ya que nuestro cuerpo entrará en fase de alarma para encontrar una solución a esa situación. Lo que pasa es que parte de ese déficit de oxígeno puede deberse a cómo respiramos.
Las técnicas de respiración ayudan a sacar el máximo potencial de nuestros pulmones, y esto nos permite obtener una ventaja significativa en los momentos concretos en los que nos sentimos demasiado activados. Además, el hecho de ofrecernos un ejercicio simple en el que centrar la atención nos ayuda a perder de vista esa sensación tan desagradable de estar desbordados por la necesidad de hacer varias tareas a la vez, algo muy propio de los contextos ansiógenos.