Intoxicación emocional
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Me siento vulnerable, me enfado con facilidad y, de vez en cuando, siento la necesidad de marcharme y dejarlo todo. Paso del interés a la indiferencia en una milésima de segundo, pues tan pronto me apetece llevar a cabo un proyecto como que me aburre soberanamente.
Vivo en una montaña rusa constante.
La risa y el llanto me acompañan y me desestabilizan en los momentos más inesperados. Me cuesta un gran esfuerzo separar mis preocupaciones presentes y pasadas y la inseguridad reina mi vida.
Reacciono con frecuencia de forma desproporcionada y no consigo exponer con claridad mis pensamientos y emociones, lo que me está trayendo muchos problemas. Además, tan pronto no me siento a gusto con nada ni con nadie como que me ahogo porque siento una profunda necesidad de tener a alguien que me lleve de la mano...
¿Te identificas o identificas a alguien de tu entorno con estas palabras?Este podría ser el discurso de una persona bajo los efectos de la intoxicación emocional o, lo que es lo mismo, con problemas emocionales relacionados con el estrés, la ansiedad y la depresión.
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Muchos de nosotros comprendemos sin problema cuáles son los efectos de la intoxicación por alcohol. Sabemos que nuestra capacidad de percepción se altera, que el pulso cardíaco se ralentiza, que nuestra capacidad de reacción disminuye, etc. Pero, ¿somos capaces de interpretar las señales que nos indican que estamos abrumados por nuestras emociones?
Si estás pasando o has pasado por momentos de gran carga emocional, es probable que te haga falta depurar tus emociones. Aunque las causas son diversas, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos diariamente un tiempo para cultivar nuestro interior.