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Autor Tema: Se debe tratara los expulsados como :ÄNTICRISTOS?  (Leído 192 veces)

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Desconectado Embajador de Jesucristo

Se debe tratara los expulsados como :ÄNTICRISTOS?
« : 06 de enero de 2018, 11:23:59 am »
Se debe tratara los expulsados como :ÄNTICRISTOS?

¿Se refería 2 Juan 10, que dice que uno no reciba en casa a ciertas personas ni se les salude,únicamente a los que habían promovido alguna doctrina falsa?

Efectivamente. El único aspecto de evitar el saludo está relacionado con eso.

“Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo” – 2 Juan 10.

Según el contexto, este consejo tenía que ver con los “muchos engañadores” que habían surgido, ‘personas que no confesaban a Jesucristo como venido en carne’ (2 Juan 7). El apóstol Juan ofreció instrucciones respecto a cómo debían tratar los cristianos de aquel entonces a alguien que negara que Jesús hubiera existido o fuera el Cristo y Rescatador. Juan instruyó lo siguiente: “Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo. Porque el que le dice un saludo es partícipe en sus obras inicuas” (2 Juan 10, 11).

Solamente personas obstinadas que niegan a Jesucristo como rescatador son merecedoras de no recibir un saludo. Es bien sabido que el apóstata o anticristo es el que "se desvía de la enseñanza de Cristo" y no de la enseñanza particular de una religión.

A esos fue los que el Apóstol Juan se refirió y que ni siquiera les deberíamos saludar muy afectuosa o amigablemente. Pero aún así quizás esto no signifique que incluso con estos auténticos apostatas, no pueda existir una formalidad básica y simple.

Juan usa aquí la palabra griega que se usaba para saludar, khairo. Pero Khairo quería decir regocijarse (Lucas 10:20; Filipenses 3:1; 4:4), lo cual involucraba un saludo. Pero Aspázomai (Lucas 10:4) involucra “estrechar entre los brazos, es decir saludar, dar la bienvenida”. ¿Puede existir una diferencia?

Algunos se empeñan en atribuir al término aspazomai un saludo especialmente efusivo que sobrepasa por mucho al de la palabra utilizada en la segunda carta de Juan, khairo.

Eso les permite decir que khairo, al expresar menos “calor” que aspazomai se referiría al saludo más cotidiano, más superficial como un simple “Hola”. Sobre esa base se permitirían reglamentar todo tipo de comunicación hablada con los expulsados. Sin embargo, en el relato de Lucas podemos leer lo siguiente con respecto a la visita del ángel de Dios a María:

”Y entrando el ángel donde ella estaba, dijo: ¡Salve [griego khaire], muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué saludo [griego aspasmos] sería este” – Lucas 1:28,29.

Obviamente los dos términos son usados aquí de manera intercambiable. María aplica el término aspasmos a la palabra khaire pronunciada por el ángel. No hizo eso porque el ángel se hubiera, según definición de La Atalaya, echado en sus brazos o la besara, ni se había envuelto en una “conversación larga” con ella. Ella no se refiere a un abrazo o un beso, sino a sus “palabras”.

La Atalaya no solamente cae en ese error, sino que además no reconoce que el verbo griego khairein utilizado por Juan no se refiere a algo semejante a un simple “Hola”. No es menos “cálido” que el otro término griego tratado. Muy al contrario, el término khairein significa literalmente “estar regocijándose” y se corresponde con el término hebreo shalom, que significa “la paz sea contigo”. Por eso ese término aparece en Lucas 10:20; Filipenses 3:1; 4:4. Se utilizaba para expresar, no un mero saludo habitual, sino como muestra de especial interés y aceptación personal o social, incluso como reconocimiento de autoridad. De acuerdo con eso, algunas traducciones vierten el término más que como un simple saludo, como una “bienvenida”. Entendiendo bien el significado de las palabras de Juan, una traducción las vierte así:

”No le den la bienvenida en su casa; ni siquiera le digan, “La paz sea contigo” [De ninguna manera lo encomien, Living Bible]. Porque todo el que le desea paz se hace partícipe de las cosas malas que hace”.

Claramente, pues, lo que el cristiano niega a un anticristo no es un saludo rutinario como “hola” o “cómo estás”, sino aquello que supone aceptación y acuerdo con su persona o causa, deseándole favor y éxito. Darle una “bienvenida” de esa clase supondría hacerse “partícipe de sus obras inicuas”. Por el contrario, el hablar simplemente a una persona no implica en sí mismo aceptación, acuerdo o favor. Es determinante lo que uno dice. Ciertamente uno no se hace partícipe de lo malo que esa persona lleva a cabo, si procura contradecirlo o señalarle sus erróneos puntos de vista, convenciéndole de lo erróneo de su proceder. Muy al contrario, las Escrituras muestran que eso puede ser un deber cristiano.
"El espíritu los guiará a TODA la verdad"